Mantén la calma y no fuerces la llave
El primer instinto suele ser forzar. Es exactamente lo que no hay que hacer. Lo primero es respirar. El momento en que empiezas a hacer fuerza con la llave es el momento en que el problema puede crecer.
Haz movimientos suaves. Introduce la llave, sácala despacio e inténtalo de nuevo sin presión. Si notas resistencia, para. No insistas con fuerza porque puedes provocar que la llave se parta dentro del bombín o que el cilindro se bloquee definitivamente.

